Bernardo De Muro

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Bernardo de Muro nace en Tempio Pausania el 3 de noviembre de 1881 y muere en Roma el 27 de octubre de 1955.

Estudia solamente en la escuela elemental.

En el 1901 se muda a Roma, donde obtiene una audición con el famoso barítono y didacto Antonio Cotogni.

En el 1903 participa a una selección para la admisión al Liceo Musicale de Santa Cecilia y obtiene una de las dos plazas a disposición para la voz de tenor. Aquí, bajo la dirección de Cotogni, empieza los estudios de barítono.

Después de abandonar el Liceo, estudia como tenor con el maestro Enrico Sbriscia y, a continuación, en el 1905, gracias a la recomendación del famoso tenor Francesco Marconi, se perfecciona bajo la guía del maestro Alfredo Martino.

Debuta en el Teatro Costanzi de Roma el 11 de mayo de 1910 como Turiddu en la “Cavalleria rusticana” de Mascagni, dirigida por Tulio Serafin.

Al principio de su carrera evoluciona cantando en óperas como “Africana”, “Carmen”, “Ruy Blas”. “André Chénier” o “Cavalleria rusticana”.

Bernardo de Muro canta “Improviso” de “André Chenier” de Umberto Giordano.

El 12 de mayo de 1910 debuta en el Teatro Costanzi de Roma con “Cavalleria Rusticana”. En enero de 1911 en el Petruzzi de Bari con “Ruy Blas” de Filippo Marchetti, que en junio del mismo año continuará junto a la soprano Conchita Supervia y el barítono Francesco Cigada, a continuación, debutará en “Carmen” de G. Bizet.

El verdadero triunfo llega en Milán, en el Teatro de la Scala, la noche del 20 de enero de 1912 con “Isabeau” de Pietro Mascagni (estreno italiano en contemporánea con el teatro La Fenice de Venecia) con Adelina Agostinello-Quiroli y Giuseppina Betazzoli, dirigida por Tulio Serafina. De Muro determinará su éxito, mientras que en La Fenice, dirigida por el mismo Mascagni, la ópera no triunfó.

“… Dispuse enseguida la elección del tenor que tenía el difícil e impervio papel de Folco. Y elegí un joven, casi principiante, siempre he intentado dar confianza a las fuerzas jóvenes del canto, y nunca me he arrepentido. Aquel joven era sardo y se llamaba Bernardo De Muro. Su voz poseía tal intensidad y un timbre de agudos que parecía ideal para el papel. Pasé todo el verano preparándolo, con una abnegación fraternal; y se lo merecía porque era bueno, entusiasta y disciplinado en el estudio. Mi esfuerzo nacía también de una preocupación: conocía por experiencia el carácter de Mascagni, temía que pudiera intentar ponerme trabas, y quería tomar todas las precauciones posibles, realizando una interpretación incensurable.

Cuando el tenor estaba completamente preparado, lo dejé en manos del maestro Farinelli, para que lo mantuviera siempre ejercitado en el papel. Farinelli era uno de los mejores sustitutos, excelente músico, muy hábil preparando cantantes, además ¡era el yerno de Mascagni! Creo que nadie podría decir que habría podido actuar con mayor cautela.

Aún así, esto no fue suficiente. Mascagni vino a Milán, escuchó a De Muro y empezó a expresar vacilación, a mostrarse dudoso y a mirarme con recelo. ¿Qué quería? No era difícil entenderlo: quería dirigir él. Entonces me aparté con Farinell y le dije: “intenta que tu suegro entienda que no se puede hacer nada, yo dirigiré Isabeau en la Scala, y cantará De Muro”.

Poco después, Isabeau fue anunciada en La Fenice de Venecia, para el mismo día que el estreno en la Scala y bajo  la dirección del autor. Era una guerra declarada. Y así se constató el 20 de enero, la tarde del estreno llegó al teatro un funcionario de la prefectura milanesa, con la orden de suspender la representación; ¿el  motivo? El autor no aprobaba la ejecución porque el tenor, que interpreta el papel de Folco, no estaba preparado y no era el adecuado. Pues bien, la intimidación aquella vez no ganó. La orden llegó cuando las puertas de la Scala ya habían sido abiertas y el público comenzaba a llegar. Por eso, la “resolución” ya no tenía valor ejecutivo y la representación se realizó. De ella, lo único que diré es que cuando en el primer acto el tenor tiene que hacer el reclamo al halcón, De Muro lanzó la llamada con tal vigor que toda la sala se llenó de vibraciones. Pequeño, esmirriado y bajito como era, estaba excitado por el peligro pasado, tenía el ánimo trastornado y también, por esto, su potente voz salió tan impetuosa que parecía un grito de protesta. Al final de la parte, la emoción del publico se desencadenó, con uno de esos arrebatos que difícilmente podrán ser olvidados por quien asistió. ¿De Muro poco adecuado al papel de Folco? ¡Y pensar que durante muchos años fue el intérprete por excelencia en cualquier lugar!…”

De hecho, el 24 de abril del mismo año será Folco, junto a Maria Farneti, en el Teatro Grande de Brecia, y después, en el Teatro Alighieri de Rávena.

Posteriormente en la Scala canta “La Dama de Pskov” de Rimskj Korsazov (Tutcia) junto a Feodor Chaliapin y Tullio Serafin sobre el podio; en el “Don Carlos” con Nazzareno De Angelis, Giannina Russ y Carlo Galeffi (1912). También en 1912 canta en “Carmen” en el Teatro La Fenice de Venecia, con  Conchita Supervia en el papel del título.

En 1913 participa en una tournée por America del Sur (Buenos Aires, Río de Janeiro y Rosario) con la compañía de Walter Mocchi, donde cantará en: “Isabeau”, “Carmen”, “Cavalleria rusticana” e “Iris”.

El mismo año debuta en España en el Liceo de Barcelona (“Carmen”).

El 14 de enero de 1914 se encuentra en el Costanzi de Roma con “Isabeau” junto a Gilda Dalla Rizza y Elvira Casazza, el 24 del mismo mes será Turiddu en “Cavalleria rusticana”, donde su Santuzza era Emma Carelli. Mientras que en 1915 canta, por primera, vez siempre en el Costanzi en “Aida” y “La fanciulla del West”.

Durante mayo – junio del mismos año el empresario Mocchi, pre anunciándolo a través de una gran campaña publicitaria, que lo indicaba como el “nuevo Tamagno”, lo volverá a llevar al sur de América, al Colón de Buenos Aires, junto a él estarán: Caruso, Chaliapin, Lazaro, De Luca, Titta Ruffo, la Galli-Curci, la Barrientos y Rosa Raisa. Después, por la segunda y la última vez, en Rosario con “Aida” y “Carmen”, dirigido por Gino Marinuzzi.

Cuando vuelve a Italia, en el 1916, se alista en el ejercito italiano, donde servirá a la patria con el grado de cabo. Tendrá el permiso de cantar en conciertos benéficos en el Teatro Regio de Parma, en “Aida” con Celestina Boninsegna, en el Carlo Felice de Génova (“Carmen”) y de debutar en el papel de Manrico (“Il Trovatore”) en el Teatro Dal Verme de Milán con Fanny y Domenico Viglione-Borghese.

Bernardo De Muro canta “Di quella pira” de “El Trovador” de Giuseppe Verdi

En el 1918 canta en el Real de Madrid en el estreno local de “André Chénier” con Titta Ruffo, en el papel de Gérard. En este teatro también cantará en “Carmen”, “Aida” y “Il Trovatore”.

En 1920 vuelve al sur de América, a Buenos Aires. Esta vez al Teatro Coliseo con una compañía donde cantaban también Beniamino Gigli y Giacomo Lauri-Volpi.

En el Teatro Municipal de Río de Janeiro debuta con “Cóndor” de Gomes.

El año siguiente estará en Cuba.

En 1923 participa en el Costanzi de Roma en una representación extraordinaria de “Aida” con Ernestina Poli Randaccio y Enrico Molinari, dirigido por Pietro Mascagni.

Bernardo de Muro Canta “Ah sì, ben mio. Di quella…” de “Il Trovatore” de Giuseppe Verdi (1926).

Invitado por el Presidente de Perú, participa en este país en numerosos conciertos, durante el viaje conoce a la cantante Helen Wait, con la que se casará en 1927 en Cristobal (Panamá), de

La unión nació la hija Jeans Elena (Dina).

Después del matrimonio inició pasar largos periodos en Estados Unidos, donde cantó en numerosos teatros, pero no llegó a cantar en el Metropolitan.

Tuvo una carrera muy larga, de hecho, después de unos quince años, la voz, sometida a dura prueba, sobre todo en el repertorio “verista”, empezaba a sufrir de graves problemas, por eso necesitaba largas pausas, que lo apartaron del “giro” de los teatros internacionales.

En el 1933 canta en el Teatro Puccini de Milán, en el estreno de “Campane di Guerra” de Virgilio Ranzato.

Dijo el adiós “oficial” a los escenarios italianos el 31 de julio de 1938, en Roma (Termas de Caracalla) con su famosa “Isabeau” dirigida por Pietro Mascagni.

Sin embargo, el adiós definitivo, fue en la Brooklyn Academy of Music de Nueva York el 15 de octubre de 1944 con “Aida”.

Durante su carrera cantará entre otras: 380 representaciones de “Isabeau”, 198 de “Aida”, 194 de “Il Trovatore”, 140 de “La Fanciulla del West”.

Dotado de una potencia vocal insólita y de un espléndido registro de agudos, su límite fue su corta estatura (superaba a penas el metro y medio), esta circunstancia le impedía interpretar algunos personajes sin que resultaran ridículos, como él mismo dijo en su autobiografía “Quando ero Folco”: «si hubiera tenidos otros 10 centímetros de altura, hubiera cantado en “Norma”, “Otelo” y en otras óperas que exigían una figura decorativa…»

Después de retirarse enseñará canto en Nueva York hasta 1954.

Bernardo de Muro Murió en Roma el 27 de octubre de 1955.

Bernardo de Muro revive algunos episodios de su carrera.

Ha dejado una discografía de gran interés, compuesta de cuarenta y nueve caras de 78 revoluciones (algunas inéditas) entre el 1912 y el 1928. Publicadas de nuevo por las casa discográfica Bongiovanni en el 1981, en ocasión del centenario de su nacimiento (para la discografía ver la página específica).

Sus discos no consiguen reproducir todo el esplendor de su registro, pero reflejan la facilidad y su hermoso timbre, evidenciando, además el potente fraseo. Se deben recordar particularmente las parte de “Isabeau” y de “La Fanciulla del West”.

R. Celletti

© Pietro Sandro Beato  2014